Cuando era pequeña, el amor me parecía absurdo, siempre veía a mis padres pelear y pensaba que el amor te hacía sufrir, que era inservible hoy me di cuenta que el amor llenó un vacío de mi corazón que ni yo sabía que existía y estoy feliz de saberlo.
Les cuento, fuimos a un restaurante no muy elegante, cerca de la universidad, todo resultó mejor de lo que esperaba, el también se vistió informal. Hablamos mucho empezando por su familia, la cual parecía muy agradable, y la mía, la cual no sonó muy agradable, el es muy liberal y rebelde, eso me encanta, es algo que yo no me atrevo a hacer, ya saben por cómo son mis padres. Sus metas son terminar la carrera de enfermería e ir a Haití a ayudar a quienes más lo necesiten, es tan solidario, sentí que era perfecto, aunque la perfección no exista, el lo era para mi. De pronto llegamos a lo interesante, salimos del restaurante camino a la universidad, el me hizo reír, nos quedamos mirando y él tomó mis manos, sentí esas cosas que la gente piensa que tiene en el estómago, ¿mariposas?, sí eso y yo también lo creí, sentí como si solo existiéramos él y yo, que nadie podía detenernos, sus labios rozaron los míos y encajaban a la perfección.
Sabía que un chico era un problema y una distracción, pero una distracción que no podía dejar pasar.
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