Un fin de semana lleno de estudios, estamos terminando el semestre y eso pone locos a profesores y alumnos, trabajos, exámenes atrasados, evaluaciones, entre otras cosas.
Hoy almorzamos juntos con Tomas en el casino, no hablamos mucho, estoy todo el día pensando en mis últimos exámenes, no tengo tiempo para otras cosas, Tomás se dio cuenta de esto y me sentí obligada y con la confianza de contarle.
Me desahogue y le dije que mis padres me exigen demasiado, y tenía un poco de preocupación porque no me gusta la carrera, tengo buenas calificaciones, pero no es lo que quiero, no es lo que amo, es lo que mis padres quieren.
Me dió un abrazo con el cual me sentí muy protegida y aliviada, me aconsejó que hablara esto con mis padres, que no me sentía cómoda con la carrera, que no es lo que quiero.
Le conté que mi sueño es la fotografía, el cree que debo perseguir ese sueño, pero yo pienso que él es ese tipo de gente que cree en los sueños que son casi inalcanzables, no comprende que debo terminar mi carrera de derecho, no entiende que mi familia y mi vida es distinta a la suya.
